Se trata de una iglesia en buen estado de conservación y, dado que en ella se celebra culto, se van realizando pequeñas operaciones de mantenimiento cuando es necesario.
Este proyecto tiene como objetivo garantizar la impermeabilización para evitar filtraciones de agua de lluvia, así como la limpieza de las losas y la sustitución de aquellas que se encuentren deterioradas. La impermeabilización se resolverá mediante la geometría de la pendiente y de las losas, siguiendo fielmente el diseño original. En la zona de la cornisa será necesario restituir las pocas piezas molduradas que se encuentran rotas o desaparecidas.
Por último, deberá reconstruirse la parte que falta en la parte posterior del campanario de espadaña y su cubierta. En los muros, tanto interior como exteriormente, la intervención se basa en la recuperación de las aberturas, restituyendo las partes de los jambajes y dinteles que falten, y definiendo la solución constructiva más adecuada para la gran abertura situada en la fachada sur, donde en su momento habría existido una edificación adosada.
Los acabados interiores consistirán en diseñar y reintegrar los elementos móviles de cierre en madera: puerta de acceso y ventanas laterales. En este apartado también se incluye la limpieza y acondicionamiento de los bancos perimetrales, la sustitución del actual altar de piezas de bloque por uno móvil de madera, y la reposición de las piezas de pavimento que sea necesario sustituir.
Historia del bien patrimonial:
En el año 1009 se inicia el proceso de desintegración del Califato de Córdoba; las coras o provincias comienzan a formar gobiernos independientes, que serán conocidos como taifas. En el año 1031, tras dos décadas de luchas civiles, el califato queda definitivamente abolido. Las taifas nunca constituyeron un conjunto estable y, por tanto, con un poder político, económico y militar reducido, fueron incapaces de hacer frente a los emergentes reinos y condados feudales.
El castillo de Llorenç se ha identificado con algunos topónimos citados por los autores árabes al-Rāzī (siglo X) y al-‘Udhrī (siglo XI); el primero menciona, entre las fortificaciones del territorio de Lleida, el castillo de Loribas; el segundo narra cómo Muhammad ibn Llop, en el año 928, intentó salir desde el castillo de Lurinis hacia la ciudad de Tortosa. En la documentación latina, el castillo de Llorenç aparece como límite de algunas propiedades: en 1035, en una donación de la mitad del castillo de Santa Linya por parte de Ermengol II de Urgell y su esposa Constanza, el término del castillo de Llorenç, aún musulmán, aparece como límite sur.
La situación estratégica del castillo propició que, en el año 1211, se convirtiera en el último refugio de Guerau Ponç IV de Cabrera en su lucha por arrebatar a la condesa Aurembiaix el condado de Urgell.
A nivel general, el edificio presenta una factura muy homogénea y con pocas alteraciones respecto a la obra original. Como se ha podido comprobar, las modificaciones son escasas y antiguas. De momento, no hay evidencias suficientes para afirmar que existiera un edificio anterior sobre el cual se construyó una nueva iglesia. Como ya se ha señalado, la homogeneidad de toda la obra, especialmente en el interior del templo, apunta a un cambio de concepción, de técnica constructiva y de materiales.
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